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Una Respuesta a los Eventos en Washington, DC 6 de enero de 2021

Querida Familia y Amigos de Sta. Mónica,

 

Como su párroco quiero compartir mi reflexión con ustedes después de los acontecimientos en Washington D.C. el miércoles 6 de enero, la Epifanía del Señor.  Sospecho que para la mayoría de nosotros esto fue un evento impactante e inquietante.  Nunca en mi vida había imaginado tal posibilidad.   Al pensar en estos últimos 8 a 15 años he sido testigo de la creciente hostilidad entre las personas que ha creado un tipo de tribalismo ideológico.   Esta hostilidad parece habernos llevado a este punto de una división molesta y amarga.   Creo que San Ignacio de Loyola reconocería que un ángel de las tinieblas, el enemigo del amor, está trabajando en todo esto.

 

Nuestra tentación podría ser culpar de esta división a los políticos y a Washington D.C.  Con introspección honesta sospecho que reconoceremos que la división que está ocurriendo en nuestra política es un reflejo de la división entre la gente de nuestra nación.  En lugar de señalar a alguien, me parece que la verdadera solución es que cada uno de nosotros veamos dentro de nosotros mismos.   La reciente encíclica Fratelli Tutti- Sobre la Fraternidad y la Amistad Social del Papa Francisco nos invita a hacer precisamente eso.  El Papa Francisco nos invita a reflexionar sobre el amor fraterno a través de la parábola del Buen Samaritano.

 

Un maestro de la Ley, que quería ponerlo a prueba, se levantó y le dijo: “Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?”

 

El hombre contestó: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

 

Jesús le dijo: “¡Excelente respuesta! Haz eso y vivirás.” El otro, que quería justificar su pregunta, replicó: “¿Y quién es mi prójimo?”

 

Jesús empezó a decir: “Bajaba un hombre por el camino de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos bandidos, que lo despojaron hasta de sus ropas, lo golpearon y se marcharon dejándolo medio muerto. Por casualidad bajaba por ese camino un sacerdote; lo vió, tomó el otro lado y siguió. Lo mismo hizo un levita que llegó a ese lugar: lo vio, tomó el otro lado y pasó de largo. Un samaritano también pasó por aquel camino y lo vio; pero éste se compadeció de él. Se acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó; después lo montó sobre el animal que él traía, lo condujo a una posada y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente sacó dos monedas y se las dio al posadero diciéndole: ‘Cuídalo, y si gastas más, yo te lo pagaré a mi vuelta.’ Jesús entonces le preguntó: “Según tu parecer, ¿cuál de estos tres fue el prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores?” El maestro de la Ley contestó: ‘El que se mostró compasivo con él.’ Y Jesús le dijo: “Vete y haz tú lo mismo”

(https://bible.usccb.org/bible/luke/10, vs. 25-37)

 

Un elemento hermoso y poderoso de esta parábola es el desafío de "¿quiénes somos nosotros para amar?"   En la época de Jesús, los samaritanos y los judíos no socializaban ni adoraban juntos.  Un samaritano que ayudaba a una víctima judía del robo era escandaloso y condenado.  Jesús nos llama a amar a nuestro prójimo de una manera que rompe las barreras que los seres humanos crean.  Prójimo no es quien elegimos que sea, más bien es todo el mundo.  Esto incluye a aquellos que piensan, miran, hablan, creen y pecan de manera diferente que usted y yo.   Este llamado radical al amor nos invita a ver la imagen de Dios en todos y en toda la creación.

 

Así que les invito a liderar esta transformación, primero, dentro de nosotros mismos, luego a nuestra comunidad.  Trabajemos para ser mejores comunicadores comprometiéndonos a escuchar a los demás en la búsqueda de comprensión antes de responder.   ¿Podemos tomar un teléfono y hablar con otra persona?  ¿Podemos ser más reflexivos e intencionales al elegir nuestras palabras y estar conscientes de lo que pueden causar?

 

¿Podemos examinar cómo utilizamos las redes sociales?  Durante la pandemia, las redes sociales han sido una manera maravillosa de permanecer conectados con la familia, los amigos y la Iglesia.  Nos ayuda a compartir momentos importantes de nuestra vida con seres queridos cercanos y lejanos, ofrecer apoyo espiritual y mensajes edificantes, compartir el don del buen sentido del humor y otras maneras que levanten el espíritu.   De esta manera es un don.  A menudo se utiliza de maneras hirientes o divisivas. Les animo a utilizar las redes sociales con el espíritu de la caridad Cristiana.   ¿Cómo podemos ser un instrumento de amor?  Considere la posibilidad de excluir memes que sólo sirven para fortalecer la división entre las personas.   Tantos memes no elevan el corazón ni la mente ni elevan el diálogo o la conversación.  No compartamos memes o publicaciones llenas de desinformación o falsedades.   En cambio, debemos buscar la búsqueda del conocimiento, el acogimiento al diálogo y a una conversación sana y respetuosa. Esto requiere nuestra apertura a escuchar, al aprendizaje, al intercambio y a la integridad.  De esta manera podemos debatir temas con un espíritu de caridad donde podemos discrepar sin demonizar al otro.  Podemos elegir amar.

 

Con frecuencia la gente quiere culpar a los medios de comunicación y al sesgo de los medios de comunicación.   En lugar de culpar a los medios de comunicación, invito a cada uno de nosotros a asumir la responsabilidad personal de estar informados a través de una variedad de recursos diversos y confiables, tanto escritos como difundidos, que incluyen diferentes áreas de conocimiento.  Con la tecnología hay mucha información al alcance de nuestra mano.  Esto puede significar leer artículos sustanciales en lugar de aquellos con sólo partes cortas de información.   Esté abierto a entablar conversaciones con personas que ven las cosas de manera diferente que usted o yo.  Esto puede ayudarnos a todos a crecer juntos en lugar de separarnos.

 

Hay una pregunta antigua, ¿qué es el amor?  San Pablo nos ofrece esta respuesta: "El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo. El amor nunca pasará.

(1 Cor 13:  4-8a).”

 

"¿De qué sirve que alguien gane el mundo entero y pierda su vida (Marcos 8:36)".  Como una comunidad de discípulos de Jesús que busca edificar el Reino de Amor de Dios, que llena de fe, acoge a la comunidad de discípulos de Jesús, que busca edificar el Reino de Amor de Dios, tenemos mucho que ofrecer a los demás.  La Epifanía significa "la manifestación de Dios.   Aceptemos este llamado a ser el Buen Samaritano, a amar a todos como prójimos.  Compartamos esta invitación con nuestra familia, amigos y con aquellos con quienes nos encontramos.  Llevemos esa luz de Cristo a los demás.

 

¡Que este Año Nuevo esté lleno de innumerables bendiciones, esperanzas y, sobre todo, amor! 

 

Con Amor, P. John