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December 1, 2020

Daily Reflection for Tuesday, December 01, 2020
 

Peace and Blessings, Friends and Parishioners,

Vaya abajo para ver la reflexión en español.

We encourage you to reflect on Tuesday’s readings at this link:
http://www.usccb.org/bible/readings/120120.cfm

If you prefer to use your own Bible, the readings are:
First Reading: IS 11:1-10
Responsorial: PS 72:1-2, 7-8, 12-13, 17
Gospel: LK 10:21-24

Our reflection on Tuesday’s readings:
Blessed are the eyes that see what you see.  For I say to you, many prophets and kings desired to see what you see but did not see it and to hear what you hear but did not hear it.    Luke 10:24

I have previously shared that before coming back to the Church, I spent a few decades in a meditation group that promoted daily personal and weekly group meditation. I am no prophet or king but, like them, I yearned to have the peace of Christ and to see the light of the Lord. Sitting in the silence and meditating continued to be a struggle. The Holy Spirit remained elusive for many years. My prayer life became dry. The Lord seemed distant.

We came back to the Church at St Monica more than twenty years ago. On our first visit, the Holy Spirit descended upon me and filled me with overwhelming joy. It was a fireworks experience. Like a desert rain, the desert of my prayer life bloomed with the beautiful colors and fragrance of Our Lord.  It was then that I learned I could feel the presence of Our Lord at Mass and through the Sacraments. This experience was a gift from God, not earned through my efforts. Apparently, I needed to be inundated with the Spirit in a fireworks experience to get my attention.

I believe that when Jesus speaks to His disciples, he is speaking to us in the here and now. He shares His love and truth with us believers, treasures that were hidden from prophets and kings. At Mass and when we receive the Eucharist, we see and hear the secrets of salvation.

Let us be grateful for the gifts the Lord allows us to see and hear.

Deacon John McShea


Le animamos a reflexionar sobre las lecturas del martes en este enlace:
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/120120.cfm

Nuestra reflexión sobre las lecturas del martes:
“Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”
Lucas 10:42


Anteriormente he compartido que antes de regresar a la Iglesia, pasé unas décadas en un grupo de meditación que promovía la meditación grupal diaria personal y semanal. No soy profeta ni rey, pero como ellos, anhelaba tener la paz de Cristo y ver la luz del Señor. Sentarse en el silencio y meditar continuó siendo una lucha. El Espíritu Santo permaneció esquivo durante muchos años. Mi vida de oración se secó. El Señor parecía distante.

Volvimos a la Iglesia de Santa Mónica hace más de veinte años. En nuestra primera visita, el Espíritu Santo descendió sobre mí y me llenó de gozo abrumador. Fue una experiencia de fuegos artificiales. Como una lluvia del desierto, el desierto de mi vida de oración floreció con los hermosos colores y la fragancia de Nuestro Señor.  Fue entonces cuando aprendí que podía sentir la presencia de Nuestro Señor en la Misa y por medio de los Sacramentos. Esta experiencia fue un don de Dios, no ganado a través de mis esfuerzos. Aparentemente, necesitaba ser inundado con el Espíritu en una experiencia de fuegos artificiales para llamar mi atención.

Creo que cuando Jesús habla a Sus Discípulos, nos está hablando en el aquí y ahora. Comparte Su amor y verdad con nosotros los creyentes, tesoros que estaban ocultos a profetas y reyes. En la Misa y la recepción de la Eucaristía, vemos y escuchamos los secretos de la salvación.

Seamos agradecidos por los dones que el Señor nos permite ver y escuchar.

Diácono John McShea

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